La Plaza del Grano. León

La Plaza del Grano

Situada en el casco antiguo de la ciudad de León, y en la parte posterior de la Iglesia del Mercado (oficialmente Iglesia de Santa María del Camino, declarada Bien de Interés Cultural el 28-09-1973), cuenta con un peculiar empedrado característico del León medieval que la hace muy característica, a la vez que incómoda a la hora de caminar, colocado sobre el terreno natural y que constituye el único resto de cómo eran las plazas leonesas de los siglos XVIII, XIX y parte del XX, si bien el origen de este tipo de pavimento es mucho más antiguo.

El carácter de bien residual de este suelo de canto rodado confiere al espacio de la Plaza del Grano un enorme valor histórico y arqueológico, en sí mismo y como atractivo turístico. Actualmente se han celebrado en ella eventos como un mercado medieval y también es un punto de encuentro, en las fiestas de San Froilán, para los carros engalanados y como zona de paso o de salida de numerosas procesiones de Semana Santa.

 

La plaza se construyó durante los siglos XV y XVI, y en sus inicios su cometido era el de punto encuentro de los mercaderes para realizar las transacciones de grano e incluso de animales menores hasta el siglo XVII, de ahí su nombre popular de Plaza del Grano.

En el siglo XVIII, se colocó el centro de la plaza de la plaza una fuente alusiva de la ciudad de León; un siglo más tarde, en el XIX, se ubicó tras la iglesia de Santa María del Camino un crucifijo, que muestra el lugar exacto donde, según la leyenda, apareció la Virgen un 9 de febrero.

 

También fue plaza de otros usos, como lugar oficial donde se pregonaban las ordenanzas, e incluso como plaza de toros en el año 1663 como conmemoración de la aparición de la Virgen.

 

El espacio urbano que hoy ocupa la Plaza es probable que tenga su origen en la existencia de una antigua laguna, que por su profundidad fuera la última en ser desecada. Es conocido que, durante la dominación romana, en el sur, este y oeste de la ciudad, hacia la confluencia de los ríos Torío y Bernesga, primaba un paisaje netamente fluvial. Allí dominaban las inundaciones estacionales y las zonas pantanosas, en las que se mantendrían permanentemente diversas charcas y lagunas muy cercanas al asentamiento campamental, que se encontraba ligeramente elevado sobre ellas.

 

En el centro de la Plaza, presidiéndola, se encuentra la Fuente del Mercado, una obra escultórica de Félix Cusac y cuyas obras de fontanería fueron llevadas a cabo por Isidro Cruela en el año 1789 durante el reinado de Carlos IV.

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