A Guzmán el Bueno

Y al que no le guste León....

La estatua rinde homenaje a Alfonso Pérez de Guzmán (apodado Guzmán “El Bueno”) (León, 24 de enero de 1256 – Gaucín, 19 de septiembre de 1309), que fue un militar y noble leonés, I señor de Sanlúcar de Barrameda, y fundador de la casa de Medina Sidonia, formada por su descendencia por vía masculina.

 

La plaza dónde está ubicada es un importante nudo de tráfico peatonal y rodado, eje

central de comunicación entre la parte sur de la ciudad, desde la Plaza de Toros a través de la Avenida de la Facultad Veterinaria, hasta San Marcos por la Avenida de la Condesa Sagasta. También permite el acceso al centro de la ciudad desde las avenidas Ordoño II, República Argentina y Avenida de Roma, así como cruzar a la otra orilla del río Bernesga a través del emblemático Puente de los Leones.

 

Inaugurada en 1890, la escultura fue creada por el laureado escultor segoviano Aniceto Marinas (1866 - 1953), tiene una altura de 3 metros y medio y está fabricada en bronce de deshecho, hecha en los talleres catalanes de Masriera y Campins, aunque en un principio se ordenó a la fábrica de cañones de artillería de Sevilla.

El pedestal sobre el que se levanta, obra del arquitecto madrileño Gabriel Abreu y Barreda (1980 – 1940), en forma de columna con cuatro laterales) está hecho de piedra y granito de la provincia, e incluye tres inscripciones en tres de sus laterales, redactadas por la Real Academia de la Historia:

“A GUZMÁN  EL BUENO  LA PROVINCIA DE LEÓN MDCCCXCVI”

“LOS BUENOS CABALLEROS NI COMPRAN NI VENDEN LA VICTORIA”

“NO ENGENDRÉ YO FIJO PARA QUE FUESSE CONTRA MI TIERRA”

 

Guzmán porta en su mano izquierda un escudo, y en la derecha tiene un puñal, en

actitud de arrojarlo, el mismo con el que pondrían fin a la vida de su propio hijo.

La posición en la que se orienta la estatua la decidió también la Real Academia de la

Historia, por la que el frente está en dirección a la ciudad de Tarifa, origen del hecho que se conmemora y es que en 1294, Sancho IV recurrió a Guzmán para la defensa de Tarifa, plaza amenazada por el infante Don Juan (que llegó a reinar en León tres años) hermano del monarca, con la ayuda de los meriníes y nazaritas.

El Infante Don Juan, tras los intentos fallidos de conquista, recurrió al secuestro del hijo menor de Guzmán, amenazándolo con acabar con su vida si no entregaba el territorio. Lejos de rendirse, la lealtad hacia el rey pudo más y ante el dilema, Guzmán optó por la defender la patria, dejando sacrificar a su hijo. Él mismo lanzó un cuchillo desde su castillo para que con él acabaran con la vida de su heredero.

 

Y como dice la leyenda sobre hacia dónde apunta Guzmán……….. AL QUE NO LE GUSTE LEÓN, AHÍ TIENE LA ESTACIÓN!!!!

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